miércoles, 16 de agosto de 2017

Cáncer humanista (2): ¿Tradición?

Lea: Cáncer humanista (1): Introducción.
"En la modernidad la verdad es accesible para el individuo a través de métodos racionales, en oposición a la tradición y la revelación." [1] 
El Renacimiento, dentro periodo en el cual se encontraron los reformadores evangélico-protestantes, insistía en "volver a las fuentes", criticando la Edad Media y tratando de revindicar el pensamiento clásico. Su expresión evangélica-protestante está en el énfasis bíblico. Ante la crisis de autoridad, la corrupción institucional y los conflictos doctrinales, la autoridad ha de ser la revelación en las Sagradas Escrituras, fuente que nos retrotrae a la fe de Abraham, Moisés, los Profetas, Jesús y los Apóstoles.

La Reforma evangélica-protestante hizo una crítica a la tradición y las autoridades que la salvaguardaban. La gente debía poder leer por su cuenta la revelación en la Biblia, y por lo mismo se insistió en la lengua vernácula y en la formación de un sistema de educación. La formación era esencial, y en los documentos confesionales vemos que si bien hay una crítica a la tradición, en cuando a su autoridad divina, los reformadores nunca se desentendieron de la tradición. Insistían en su pertenencia con la historia de la Biblia, de los Apóstoles, los Padres Apostólicos, los Concilios Ecuménicos y la historia de la Iglesia. Rescataron también elementos de la tradición oriental, criticando la supremacía que Roma se otorgaba sobre la tradición, en desmedro de los cristianos orientales. La interpretación de la Biblia tenía que estar al alcance de cada cristiano, pero siempre como miembros de la Iglesia repartida en el mundo y en la historia.

Luego de la Ilustración, se fue insistiendo en el individualismo y el racionalismo, lo que llevó la crítica contra la tradición mucho más lejos que los reformadores, pero además echó al tarro de la basura la alternativa que los reformadores veían en la revelación. No solo se insiste en poder comprender la realidad (cuestión que los reformadores criticaron, al menos en un principio, insistiendo en el misterio y la grandeza de Dios), sino que a esta se llegaría solamente a través de la razón y el método científico, pero el tema de la autoridad no es relevante. El optimismo antropológico apuesta que el hombre racional podrá reconocer, por medio de la razón, quien es digno de autoridad, desestimando la necesidad de un orden social, cuestión que al final lleva a la constante competencia por el poder.

El pensamiento evolucionista desecha a priori lo que pertenece a la tradición, como anticuado o inmaduro. Ya no interesa volver a las fuentes, sino siempre innovar y emprender, cuestión exacerbada por el neo-liberalismo. "Cría cuervos y te comerán los ojos", dice el dicho. La pos-modernidad también está dando la espalda a la tradición moderna y ni la razón es ya un parámetro en cuánto a la autoridad. Todo trata ahora de la superficialidad de las emociones, dentro de la lógica individualista y consumista.

La Iglesia Católica Romana, como la Iglesia Católica Ortodoxa y algunas iglesias protestantes históricas se siguen aferrando, de alguna forma, a la tradición. Podríamos decir, caricaturizando, que la primera está pegada en el paradigma medieval, la segunda en el paradigma antiguo y la tercera en el paradigma moderno-renacentista. Un cuarto grupo sería el de iglesias protestantes liberales, aferradas al paradigma moderno de la ilustración, que acá estamos criticando. Un quinto grupo sería el de fundamentalistas y nuevos grupos evangélicos e independientes que insisten en la revelación inerrante o literalista en las Sagradas Escrituras, tanto las que las interpretan desde la razón como los que la interpretan desde la emoción, que se vuelve un gran categoría bastante plural y confusa. Dentro de los emocionales, también están los que dan mayo relevancia a la revelación carismática que a la de las Sagradas Escrituras, dando gran autoridad a sus profetas y líderes carismáticos.

Ese último grupo, si bien se definiría como anti-moderno y anti-liberal, exacerba aún más la crítica hacia la tradición, peor aún más, ¡un grupo relevante desestima la educación!

¿Cómo hemos de revalorizar la tradición y la formación de cara al siglo XXI y su paradigma pos-moderno?

Dejo mis bosquejos hasta aquí... ojalá sirva para incentivar la reflexión. ¡Gracia y Paz!

[1] Patrick S. Franklin, John Wesley in conversation with the emerging church, McMaster Divinity College (2008), pág.3.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cáncer humanista (1)

Con esta entrada quiero comenzar una serie de reflexiones cortas, todavía no sé bien qué título ponerle, pero trata de las consecuencias negativas que el liberalismo de la Ilustración (s.XVIII) ha tenido para la teología y la Iglesia, especialmente a través de la influencia de la teología liberal (s.XIX), que podríamos decir se cimienta en autores como Schleiermacher y Hegel, pero cuyo gran padre considero es Albrecht Ritschl, con la llamada "teología de los valores morales". Adolf von Harnack, de la misma línea, llamaría a Ritschl el último de los Padres de la Iglesia. Todos estos son alemanes.

Esta teología liberal es para mí una inculturación extrema de la fe cristiana a la modernización propuesta por la Ilustración, con su fuerte racionalismo, antropocentrismo, individualismo, optimismo antropológico y alineado con los ideales de desarrollo occidental. Una teología que se centra en la ética de Jesús de Nazareth, el "Jesús histórico", y que ya no se centra en la persona de Jesús como el Cristo, el Salvador, el Mesías, el Rey, el "Cristo de la fe". El reino de Dios ya no vendría a ser instaurado por Jesucristo en el día del juicio, sino que el reino de Dios correspondería a la sociedad ideal que iremos construyendo nosotros, gracias al desarrollo y a la evolución racional y ética de la sociedad, en la que Dios no puede intervenir, pues el cosmos sería autónomo y normado por las leyes científicas.

Como Tertuliano (s.II) criticaría a la escuela alejandrina, que adecuaba el mensaje bíblico a la filosofía griega, le hago la misma crítica a la escuela liberal. ¿Qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué tiene que ver la Revolución Francesa con Jerusalén? Claro que hay relaciones, pero quiero ilustrar un fenómeno en que las Sagradas Escrituras dejan de ser normativas y comienza a serlo el pensamiento moderno, se cambia la fe por la razón, a Dios por el hombre, cristocentrismo por antropocentrismo, adoración por automonía, el reino de Dios por el desarrollo occidental.

Teólogos posteriores a la 1º Guerra Mundial que se diferenciaban de los barthianos y suelen indentificarse como liberales (p.ej: Bultmann, Tillich), no calzan completamente en lo que describo acá como liberal. Esos liberales pos-guerra yo los considero como pos-liberales, pues han procesado la crítica contra la teología liberal que reducía a Jesús a un maestro de ética. A Bultmann ya no le interesará el Jesús histórico ni se centrará en la ética de Jesús, sino que se enfocará en el Cristo de la fe y en nuestra relación existencialista con Él.

La crítica barthiana y pos-liberal contra la teología liberal ha sido menguada por el surgimiento de la teología de la liberación (s.XX), que se alimenta bastante de la teología barthiana y pos-liberal, pero que al final igual reduce a Jesús a una ética y reduce el reino de Dios al desarrollo de la sociedad. La gran diferencia entre teología liberal y teología de la liberación, es que la primera es europea y la segunda latinoamericana; la primera tiene en Jesús a un maestro de los valores morales, la segunda tiene en Jesús a un revolucionario; la primera busca el desarrollo que podríamos identificar como burgués, y la segunda busca la concreción de la utopía marxista; la primera busca objetividad, la segunda busca militancia. Pero siguen siendo caras de la Ilustración y generalmente, cuando hable de "liberales", me referiré tanto a los de la liberación como a los liberales.

En una vereda opuesta a la teología de la liberación está el fundamentalismo evangelical, con sede en USA (s.XX) y que ha influenciado en gran manera las teologías evangélicas conservadoras, que a su vez se han multiplicado enormemente a través del pentecostalismo. Mejor dicho del neo-pentecostalismo, que es una inculturación extrema del pentecostalismo al neo-liberalismo estadounidense. Si bien el fundamentalismo se define a sí mismo como anti-moderno y anti-liberal, comparte el mismo racionalismo, pero fundado en el axioma de la inerrancia bíblica y el literalismo extremo. También comparte, de forma exacerbada, el valor más nocivo del liberalismo: el individualismo. También tiene un exacerbado énfasis moral.

Como luterano, debo ver la relación entre Ilustración (s.XVIII) y Renacimiento (s.XV y XVI), que es el fenómeno dentro del cual surge Lutero y la Reforma Evangélica-Protestante (s. XVI). Muchos liberales ponen fácilmente a Lutero entre los humanistas del Renacimiento, como Erasmo de Rotterdam, con quienes tenía muchas luchas comunes en la transición de la Edad Media a la Modernidad. Sin embargo, Lutero es lo contrario al humanismo, que sería luego la base de la Ilustración. Cuando el humanismo implantaba el racionalismo, Lutero criticó la razón e insistió en la fe; cuando el humanismo propuso el antropocentrismo, Lutero insistió en el cristocentrismo. Tuvieron luchas comunes, pero son contrarios. Y así es como los protestantes liberales se alejaron de la Reforma, y los barthianos y pos-liberales buscaron volver a ella.

El título "Cáncer humanista" es provisorio. "Cáncer" solo busca indicar que esto es una crítica, con algo de condimento. Puse "humanista" porque la palabra "liberal" es demasiado polisémica y sería malinterpretada.

En este marco comenzaré, ojalá semanalmente, a publicar sobre las consecuencias negativas del liberalismo en la teología e Iglesia del siglo XX y XXI. Siempre a partir de mi contexto, como estudiante de teología perteneciente a la Iglesia Evangélica Luterana en Concepción, Chile, a la que soy fiel y crítico a la vez, orando por una avivamiento de la Iglesia de Cristo y comprometido con el trabajo ecuménico (o inter-denominacional).

Me considero bonhoefferiano, desde una recepción misional de Dietrich Bonhoeffer. Alineado con lo que se conoce como Misión Integral o Iglesia Holística, por lo que haré harta referencia a Bonhoeffer, desde mi particular recepción del mismo.

Muchos saludos y que Dios los bendiga.