miércoles, 16 de agosto de 2017

Cáncer humanista (2): ¿Tradición?

Lea: Cáncer humanista (1): Introducción.
"En la modernidad la verdad es accesible para el individuo a través de métodos racionales, en oposición a la tradición y la revelación." [1] 
El Renacimiento, dentro periodo en el cual se encontraron los reformadores evangélico-protestantes, insistía en "volver a las fuentes", criticando la Edad Media y tratando de revindicar el pensamiento clásico. Su expresión evangélica-protestante está en el énfasis bíblico. Ante la crisis de autoridad, la corrupción institucional y los conflictos doctrinales, la autoridad ha de ser la revelación en las Sagradas Escrituras, fuente que nos retrotrae a la fe de Abraham, Moisés, los Profetas, Jesús y los Apóstoles.

La Reforma evangélica-protestante hizo una crítica a la tradición y las autoridades que la salvaguardaban. La gente debía poder leer por su cuenta la revelación en la Biblia, y por lo mismo se insistió en la lengua vernácula y en la formación de un sistema de educación. La formación era esencial, y en los documentos confesionales vemos que si bien hay una crítica a la tradición, en cuando a su autoridad divina, los reformadores nunca se desentendieron de la tradición. Insistían en su pertenencia con la historia de la Biblia, de los Apóstoles, los Padres Apostólicos, los Concilios Ecuménicos y la historia de la Iglesia. Rescataron también elementos de la tradición oriental, criticando la supremacía que Roma se otorgaba sobre la tradición, en desmedro de los cristianos orientales. La interpretación de la Biblia tenía que estar al alcance de cada cristiano, pero siempre como miembros de la Iglesia repartida en el mundo y en la historia.

Luego de la Ilustración, se fue insistiendo en el individualismo y el racionalismo, lo que llevó la crítica contra la tradición mucho más lejos que los reformadores, pero además echó al tarro de la basura la alternativa que los reformadores veían en la revelación. No solo se insiste en poder comprender la realidad (cuestión que los reformadores criticaron, al menos en un principio, insistiendo en el misterio y la grandeza de Dios), sino que a esta se llegaría solamente a través de la razón y el método científico, pero el tema de la autoridad no es relevante. El optimismo antropológico apuesta que el hombre racional podrá reconocer, por medio de la razón, quien es digno de autoridad, desestimando la necesidad de un orden social, cuestión que al final lleva a la constante competencia por el poder.

El pensamiento evolucionista desecha a priori lo que pertenece a la tradición, como anticuado o inmaduro. Ya no interesa volver a las fuentes, sino siempre innovar y emprender, cuestión exacerbada por el neo-liberalismo. "Cría cuervos y te comerán los ojos", dice el dicho. La pos-modernidad también está dando la espalda a la tradición moderna y ni la razón es ya un parámetro en cuánto a la autoridad. Todo trata ahora de la superficialidad de las emociones, dentro de la lógica individualista y consumista.

La Iglesia Católica Romana, como la Iglesia Católica Ortodoxa y algunas iglesias protestantes históricas se siguen aferrando, de alguna forma, a la tradición. Podríamos decir, caricaturizando, que la primera está pegada en el paradigma medieval, la segunda en el paradigma antiguo y la tercera en el paradigma moderno-renacentista. Un cuarto grupo sería el de iglesias protestantes liberales, aferradas al paradigma moderno de la ilustración, que acá estamos criticando. Un quinto grupo sería el de fundamentalistas y nuevos grupos evangélicos e independientes que insisten en la revelación inerrante o literalista en las Sagradas Escrituras, tanto las que las interpretan desde la razón como los que la interpretan desde la emoción, que se vuelve un gran categoría bastante plural y confusa. Dentro de los emocionales, también están los que dan mayo relevancia a la revelación carismática que a la de las Sagradas Escrituras, dando gran autoridad a sus profetas y líderes carismáticos.

Ese último grupo, si bien se definiría como anti-moderno y anti-liberal, exacerba aún más la crítica hacia la tradición, peor aún más, ¡un grupo relevante desestima la educación!

¿Cómo hemos de revalorizar la tradición y la formación de cara al siglo XXI y su paradigma pos-moderno?

Dejo mis bosquejos hasta aquí... ojalá sirva para incentivar la reflexión. ¡Gracia y Paz!

[1] Patrick S. Franklin, John Wesley in conversation with the emerging church, McMaster Divinity College (2008), pág.3.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cáncer humanista (1)

Con esta entrada quiero comenzar una serie de reflexiones cortas, todavía no sé bien qué título ponerle, pero trata de las consecuencias negativas que el liberalismo de la Ilustración (s.XVIII) ha tenido para la teología y la Iglesia, especialmente a través de la influencia de la teología liberal (s.XIX), que podríamos decir se cimienta en autores como Schleiermacher y Hegel, pero cuyo gran padre considero es Albrecht Ritschl, con la llamada "teología de los valores morales". Adolf von Harnack, de la misma línea, llamaría a Ritschl el último de los Padres de la Iglesia. Todos estos son alemanes.

Esta teología liberal es para mí una inculturación extrema de la fe cristiana a la modernización propuesta por la Ilustración, con su fuerte racionalismo, antropocentrismo, individualismo, optimismo antropológico y alineado con los ideales de desarrollo occidental. Una teología que se centra en la ética de Jesús de Nazareth, el "Jesús histórico", y que ya no se centra en la persona de Jesús como el Cristo, el Salvador, el Mesías, el Rey, el "Cristo de la fe". El reino de Dios ya no vendría a ser instaurado por Jesucristo en el día del juicio, sino que el reino de Dios correspondería a la sociedad ideal que iremos construyendo nosotros, gracias al desarrollo y a la evolución racional y ética de la sociedad, en la que Dios no puede intervenir, pues el cosmos sería autónomo y normado por las leyes científicas.

Como Tertuliano (s.II) criticaría a la escuela alejandrina, que adecuaba el mensaje bíblico a la filosofía griega, le hago la misma crítica a la escuela liberal. ¿Qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué tiene que ver la Revolución Francesa con Jerusalén? Claro que hay relaciones, pero quiero ilustrar un fenómeno en que las Sagradas Escrituras dejan de ser normativas y comienza a serlo el pensamiento moderno, se cambia la fe por la razón, a Dios por el hombre, cristocentrismo por antropocentrismo, adoración por automonía, el reino de Dios por el desarrollo occidental.

Teólogos posteriores a la 1º Guerra Mundial que se diferenciaban de los barthianos y suelen indentificarse como liberales (p.ej: Bultmann, Tillich), no calzan completamente en lo que describo acá como liberal. Esos liberales pos-guerra yo los considero como pos-liberales, pues han procesado la crítica contra la teología liberal que reducía a Jesús a un maestro de ética. A Bultmann ya no le interesará el Jesús histórico ni se centrará en la ética de Jesús, sino que se enfocará en el Cristo de la fe y en nuestra relación existencialista con Él.

La crítica barthiana y pos-liberal contra la teología liberal ha sido menguada por el surgimiento de la teología de la liberación (s.XX), que se alimenta bastante de la teología barthiana y pos-liberal, pero que al final igual reduce a Jesús a una ética y reduce el reino de Dios al desarrollo de la sociedad. La gran diferencia entre teología liberal y teología de la liberación, es que la primera es europea y la segunda latinoamericana; la primera tiene en Jesús a un maestro de los valores morales, la segunda tiene en Jesús a un revolucionario; la primera busca el desarrollo que podríamos identificar como burgués, y la segunda busca la concreción de la utopía marxista; la primera busca objetividad, la segunda busca militancia. Pero siguen siendo caras de la Ilustración y generalmente, cuando hable de "liberales", me referiré tanto a los de la liberación como a los liberales.

En una vereda opuesta a la teología de la liberación está el fundamentalismo evangelical, con sede en USA (s.XX) y que ha influenciado en gran manera las teologías evangélicas conservadoras, que a su vez se han multiplicado enormemente a través del pentecostalismo. Mejor dicho del neo-pentecostalismo, que es una inculturación extrema del pentecostalismo al neo-liberalismo estadounidense. Si bien el fundamentalismo se define a sí mismo como anti-moderno y anti-liberal, comparte el mismo racionalismo, pero fundado en el axioma de la inerrancia bíblica y el literalismo extremo. También comparte, de forma exacerbada, el valor más nocivo del liberalismo: el individualismo. También tiene un exacerbado énfasis moral.

Como luterano, debo ver la relación entre Ilustración (s.XVIII) y Renacimiento (s.XV y XVI), que es el fenómeno dentro del cual surge Lutero y la Reforma Evangélica-Protestante (s. XVI). Muchos liberales ponen fácilmente a Lutero entre los humanistas del Renacimiento, como Erasmo de Rotterdam, con quienes tenía muchas luchas comunes en la transición de la Edad Media a la Modernidad. Sin embargo, Lutero es lo contrario al humanismo, que sería luego la base de la Ilustración. Cuando el humanismo implantaba el racionalismo, Lutero criticó la razón e insistió en la fe; cuando el humanismo propuso el antropocentrismo, Lutero insistió en el cristocentrismo. Tuvieron luchas comunes, pero son contrarios. Y así es como los protestantes liberales se alejaron de la Reforma, y los barthianos y pos-liberales buscaron volver a ella.

El título "Cáncer humanista" es provisorio. "Cáncer" solo busca indicar que esto es una crítica, con algo de condimento. Puse "humanista" porque la palabra "liberal" es demasiado polisémica y sería malinterpretada.

En este marco comenzaré, ojalá semanalmente, a publicar sobre las consecuencias negativas del liberalismo en la teología e Iglesia del siglo XX y XXI. Siempre a partir de mi contexto, como estudiante de teología perteneciente a la Iglesia Evangélica Luterana en Concepción, Chile, a la que soy fiel y crítico a la vez, orando por una avivamiento de la Iglesia de Cristo y comprometido con el trabajo ecuménico (o inter-denominacional).

Me considero bonhoefferiano, desde una recepción misional de Dietrich Bonhoeffer. Alineado con lo que se conoce como Misión Integral o Iglesia Holística, por lo que haré harta referencia a Bonhoeffer, desde mi particular recepción del mismo.

Muchos saludos y que Dios los bendiga.

jueves, 27 de julio de 2017

Ser cristiano y Pro-Vida en el siglo XXI, a la luz de las escrituras

Ser Pro-Vida, es hacer uso de todos los medios disponibles para lograr preservar lo más importante para un ser humano, la vida. Este ejercicio se realiza preferentemente, antes de nacer. Las personas que se identifican con estas consignas, por lo general provienen de trasfondos judeocristianos. Esto dado que, la tradición judía, le da un lugar privilegiado dentro de su praxis cultural. Para muchos de ellos, es la propagación de la raza. Significa un aumento en la cantidad de miembros de la familia y eso trae consigo la posibilidad de acaudalar riquezas/posiciones o tener mayor contingente militar en caso de guerras. Es más, dentro de la cultura hebrea, incluso, se adaptaban niños y niñas que eran abandonados por los greco-romanos y se criaban como si fueran sus propios hijos o hijas.

Uno de los temas que en la actualidad tiene un tanto polarizado al país, es el del aborto. Hace unos días, se aprobó la ley que lo despenaliza en tres causales. En las redes sociales abundaban mensajes fatalistas, que anunciaban un apocalipsis abortista. Más allá de la posición que sostenga el lector al respecto, me gustaría invitarle a revisar una perspectiva bíblica un tanto alternativa al tema, que intenta ampliar el sentido de lo que comúnmente se entiende. Revisaremos entonces algunos pasajes de la escritura.

El salmista exclama:
Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.
Salmos 139:13-16 (RVR1960)
El profeta Jeremías decía:
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Jeremías 1:5 (RVR1960)
Así mismo, Job señalaba:
Tus manos me hicieron y me formaron;
¿Y luego te vuelves y me deshaces?
Acuérdate que como a barro me diste forma;
¿Y en polvo me has de volver?
¿No me vaciaste como leche,
Y como queso me cuajaste?
Me vestiste de piel y carne,
Y me tejiste con huesos y nervios.
Vida y misericordia me concediste,
Y tu cuidado guardó mi espíritu.
Job 10:8-12 (RVR1960)
En tanto que Lucas en su evangelio indica:
Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
Lucas 1:41 (RVR1960)

Claro está que podrían citarse muchos más textos respecto al tema, pero dada la extensión nos limitaremos sólo a esos. Ahora bien, hay un clásico principio evangélico para la hermenéutica, a saber: La Biblia se interpreta a sí misma. De esta manera, les invito a revisar algo que estipula el autor [Desconocido, ¿Apolos?] de Hebreos:
Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
Hebreos 7:9-10 (RVR1960)
¿Qué quiere decir que Abraham llevaba en su cuerpo a sus descendientes?  Según indica el texto Leví estaba en el cuerpo de Abraham y asumimos que también Jesús. Claro, esta exclamación en la posmodernidad nos parece irrisoria, pero en el entendimiento precientífico de la época, era una realidad que se aceptaba abiertamente. Entonces, es pertinente cuestionarnos: ¿La concepción de vida en el pueblo hebreo es la misma que sostenemos hoy?, ¿Cuándo comienza realmente a la luz del texto?, ¿Vivimos realmente bajo esos principios?, ¿Cómo entendemos la vida desde nuestra realidad contemporánea y qué acciones concretas tomamos para defenderla no sólo antes de nacer?

Es cierto que veces nos acaloramos en discusiones y argumentamos con el texto bíblico nuestras posiciones, con este artículo, quería humildemente aportar al entendimiento de la Biblia, y eximir a la tradición cristiana y su texto sagrado de ciertos malos usos que se han hecho. Nuestras posiciones (teo-políticas) y nuestros prejuicios no pueden justificarse con las palabras de liberación contenidas en nuestras Sagradas Escrituras. Para terminar, dejo las palabras del destacado teólogo presbiteriano Thomas Hanks (2012), quien afirma:

“Los que se oponen al movimiento por abortos “legales, seguros y pocos” no pueden partir de citas bíblicas que afirman la existencia de vida humana antes del nacimiento, porque las citas bíblicas también suponen que la vida humana existe en el semen aún siglos antes de la concepción.” (p.287)

martes, 25 de julio de 2017

Teología de la Cruz desde la parábola del Trigo y la Cizaña

Mateo 13:24-30Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Parábola del trigo y la cizaña

24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.


Mateo 13:36-43Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Jesús explica la parábola de la cizaña

36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.
39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.
41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.


La parábola del trigo y la cizaña es de las parábolas más conocidas. Es relevante entenderla dentro de las distintas parábolas e ilustraciones que hablan de la Iglesia como un campo de trigo, o como un viñedo, o como parte de la vid verdadera, Jesucristo. Pueden leer al respecto en 13° La Iglesia: campo, trigo y viña del Señor. Es importante destacar que lo que más enfatizan las ilustraciones basadas en la agricultura es que como seguidores de Cristo hemos de dar fruto visible, pero que al mismo tiempo hemos de ser pacientes hasta la segunda venida del Señor.

Acá quiero profundizar sobre esta parábola desde la teología luterana, la teología de la cruz. Martín Lutero, siendo agustino, presentó la teología la cruz como contrapuesta a lo que él llamaba la teología de la gloria, que hace teología desde la razón humana, desde las obras y el poder humano. En cambio, el centro de la teología de la cruz está en la gracia y amor de Dios manifestado en la cruz, en la que se muestra débil y fracasado, justamente donde nadie buscaría al Dios todopoderoso.

Perspectivas desde la teología de la gloria

Es muy fácil interpretar la parábola del trigo y la cizaña desde la perspectiva de "la gloria y la santidad". El trigo sería la Iglesia (nosotros) y el mundo la cizaña (los otros). Los que estamos dentro de la Iglesia somos los hijos de Dios, que resplandeceremos en el reino, y los de afuera, los del mundo, son hijos del diablo y malditos que se quemarán en el infierno. ¡Y hay que mantenerse puros y no contaminarse con el mundo!

Desde los primeros siglos, dentro de la Iglesia surgieron posturas "de la gloria y la santidad", como fue el caso de los montanistas. De forma resumida y caricaturizada, fueron un movimiento de renovación de la Iglesia que surgió en el siglo II d.C. y que después fue tachado de "herejía". Eran los carismáticos de la época. Arrebatados por el Espíritu Santo, insistían en la inminente segunda venida de Cristo, y que la Iglesia, como esposa de Cristo, debía estar pura, santa y sin mancha esperando la venida del Señor. Aquello implicaba exigir como obligatoria una piedad estricta de ascetismo, privaciones, oraciones y ayunos, y que quienes no la cumplieran debían ser expulsados de la Iglesia. Esto es, mantener el campo de la Iglesia libre de cizaña.

También está el novacianismo en el siglo III d.C y el donatismo en el siglo IV d.C., que en términos generales recriminaban a quienes a causa de la persecución no fueron lo suficientemente fieles, renegando de su fe en Cristo para no ser condenados a muerte, por ejemplo. Aunque volvieran arrepentidos, o indicando que era una mentira blanca para salvarse, no debían ser re-admitidos. Hubieron muchos re-admitidos y los donatistas simplemente no consideraban válidos los sacramentos que éstos podrían oficiar, ni respetaban su autoridad. Tanto el novacianismo como el donatismo fueron considerados como "herejía".

Estos problemas, junto a muchos otros que ponían en riesgo la unidad de la Iglesia antigua, hicieron que esta se institucionalizara cada vez más, insistiendo en la autoridad de la jerarquía y un sistema de penitencias cada vez más complejo. ¿Cómo hacer para demostrar que se es trigo, o que si era cizaña ahora se ha vuelto trigo, para poder se aceptado de nuevo en el santo y puro campo de trigo? Si bien la Iglesia institucionalizada rechazaba tales movimientos de "fanatismo" y "purificación" de la Iglesia, también buscaban purificarse queriendo mantener la ortodoxia y expulsando y persiguiendo a los "herejes". De todas formas, la inquietud por la pureza de la Iglesia se mantuvo. Sabemos que en la Edad Media se fue intensificando el énfasis en las obras humanas, en la autoridad divina de la jerarquía eclesiástica y la infalibilidad del Papa, las indulgencias, la inquisición, y muchos abusos que sabemos son parte de uno de los momentos más oscuros y corruptos de la Iglesia. Los mismos que se mostraban como autoridad y quemaban a herejes e inmorales, tenían vidas mafiosas y moralmente escandalosas, utilizando su autoridad a favor de sus propios deseos de poder dentro del imperio romano.

Recordemos que en el siglo XI fue el Cisma de Oriente, que marca la división entre la Iglesia romana (occidente) y la Iglesia ortodoxa (oriente), y que entre el siglo XIV y XV se da el Cisma de Occidente, en el que dentro de la Iglesia romana hay 3 Papas disputándose entre ellos el poder de todo occidente.

Hoy son muchos los movimientos de corte carismático con una lectura como esta, llamando a retirarse del mundo y enfatizando en las obras y las muestras visibles del espíritu, condenando todo lo que se escape de su santona moralidad. Pero no solo ellos, sino que del polo opuesto también. En la teología de la liberación insisten en la evidente separación entre oprimidos y opresores, y que la Iglesia ha de optar por los oprimidos y revolucionarse en contra de los opresores y del sistema demoníaco dirigido por empresarios y políticos. Dos caras de la misma moneda, desde la perspectiva de la gloria.

Corpus Permixtum e Iglesia Invisible

Es ante movimientos como el montanismo, el novacianismo y el donatismo que en el siglo IV San Agustín insiste en que la Iglesia es un Corpus Permixtum (cuerpo mezclado), en el que hay tanto trigo como cizaña. La parábola habla principalmente de la Iglesia, que tiene tanto trigo como cizaña. Como dice el dicho popular: "hay de todo en la viña del Señor".

La Iglesia es santa, como dicen los credos de fe, pero no porque nosotros seamos santos y puros, sino porque la Iglesia es el cuerpo de Cristo, que es su cabeza. Por pura gracia y no por nuestras obras, Cristo nos hace parte de la comunión de los santos, a pesar de nuestro pecado.

Ante la crisis en el siglo XIV, Juan Wiclef habla de que la Iglesia verdadera es la Iglesia invisible, a diferencia de la Iglesia visible. Aquellos que se proclaman como cabeza de la Iglesia, pero que andan excomulgando y quemando gente, no son sino personas que se quieren poner en el mismo lugar de Dios. ¡Cristo es la cabeza de la Iglesia y solo Él juzga! La Iglesia invisible está conformada por todos aquellos que realmente siguen a Cristo, habiendo en la Iglesia visible tanto cristianos aparentes como verdaderos. Wiclef llama a una vuelta al agustinismo centrado en la gracia de Dios y no en las obras humanas, indicando que se debe criticar a la autoridad eclesial si esta va en contra de lo revelado en las Sagradas Escrituras. Wiclef fue considerado "hereje" de forma póstuma y su cadáver fue quemado. Jan Hus, que sostuvo sus ideas, fue quemado en la hoguera vivo.

Martin Lutero, de la orden agustina, en el siglo XVI se basaría tanto en la doctrina del Corpus Permixtum como de la Iglesia Invisible. No fue llevado a la hoguera simplemente por el apoyo que tuvo de los príncipes, en la incipiente Edad Moderna que pone fin al imperio y a la Edad Media, a favor de los Estados nacionales modernos.

El énfasis de la parábola del trigo y la cizaña es que, aunque para los ángeles parecía evidente y visible cuáles plantas eran la cizaña y cuáles de trigo, Dios dice: "Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega". Aquellos que saben algo del campo, saben que la maleza hay que sacarla cuanto antes para que la plantación crezca con fuerza y sana. Aunque pareciera evidente cuál planta es trigo y cuál es cizaña, Dios dice: "No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo."

Esto nos recuerda a pasajes que ilustran la Iglesia y el juicio de Dios desde la ganadería, como la parábola de la oveja perdida (Lc.15:1-7; Mt.18:10-14), en el que Dios deja a sus 99 ovejas por ir a buscar tan solo 1 oveja que se le había descarriado; o el juicio en Mt.25:31-46, donde es Cristo quien separa entre ovejas y cabritos. Recibe a las ovejas por que le atendieron cuando estaba en necesidad y rechaza a los cabritos porque lo ignoraron cuando más los necesitaba. "¡¿Cuándo?!" responden tanto las ovejas como los cabritos. Efectivamente, Cristo está presente en la Iglesia y en quienes nos necesitan, a pesar de que ante nuestros ojos solo veamos personas, maldad y corrupción. Será el Señor, en su debido tiempo quien separe entre trigo y cizaña, entre ovejas y cabritos, y recién ahí será visible y manifiesta la justicia y santidad de los hijos de Dios, del cuerpo de Cristo. Cualquiera que juzgue e intente separar el trigo de la cizaña, se pone en el lugar de Dios y se vuelve, por lo tanto, en su enemigo, en el anti-cristo.

De forma similar a los cabritos, en el Sermón del Monte se habla de quienes llaman a la puerta del Señor diciendo: "¡Señor, Señor, ábrenos! [...] Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? [...] Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste." Pero Cristo responde: "Nunca os conocí" (Mt.7:21-23; Lc.13:25-27). Hay quienes creen que por estar en la Iglesia y tener muestras visibles de fidelidad a Cristo, creen que tienen derecho ante Dios, a diferencia de "los otros". A tales rechaza Dios.

Para leer más sobre este tema, recomiendo los siguientes artículos:
Así como en la parábola de la oveja perdida, en la parábola del trigo y la cizaña Dios parece estar dispuesto a arriesgar todo el campo por no correr el riesgo de que tal vez 1 sola plantita de trigo sea cortada de forma equivocada. ¡DIOS ESTÁ LOCO! Esto es esencial en la teología de la cruz de Lutero, que crítica la razón y las apariencias que valora el humano.

Teología Luterana y Teología de la Cruz

Un eje de la teología luterana, que hoy no se enseña lo suficiente, es la idea de la consubstanciación en la Santa Cena. Esto es, que en el pan y en el vino también está presente el cuerpo y la sangre de Cristo. Esto es distinto a la transubstanciación que enseñan los romanos, que el pan deja de ser pan y se convierte en cuerpo, y que el vino deja de ser vino y se convierte en sangre. Así mismo, es distinto a lo que enseñan otros protestantes, de que Cristo está en el cielo y el pan y el vino no son más que símbolos. La idea de la consubstanciación se basa en el argumento luterano "finiti capax infiniti": lo finito es capaz de lo infinito. 

¿Qué relevancia tiene esto? Pues mucha. Habla de la valoración que tiene el luteranismo de la creación de Dios y del mundo, del cual somos parte. La Santa Cena habla de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo. Aunque seamos parte del cuerpo de Cristo, seguimos siendo pan, seguimos siendo personas humanas de carne y hueso. Y aunque seamos justificados y santificados en Cristo, seguimos siendo pecadores. Como dice la doctrina luterana "simul iustus et pecattor": al mismo tiempo justos y pecadores.

La venida de Cristo no viene a condenar el mundo, sino a renovarlo. Por eso que el pan sigue siendo pan. La esperanza cristiana de la segunda venida de Cristo y la plena instauración del reino de Dios, no trata de almas escapándose a un mundo mejor, ni que dejemos la creación a su suerte y sea destruída, sino que seremos renovados como creaturas de Dios. ¡La creación gime a una esperando la manifestación de los hijos de Dios! (Rom 8:20-23). La vida en Cristo de ninguna forma nos llama a separarnos del mundo y juzgarlo, sino a que veamos cuan unidos estamos del mundo y de la creación.

Jesucristo vivió sirviendo a todos y murió en la cruz por todo el mundo. Pidió que Dios perdonara a quienes le estaban asesinando, y de seguro que no todos ahí se arrepintieron y muchos serán condenados por Dios como cizaña, aunque solo Dios sabe eso. Así mismo, como cuerpo de Cristo hemos de entregarnos sin mirar a quién. Hemos de ser una Iglesia mundana, preocupada por lo ue ocurre en el mundo, tomando en serio el sufrimiento de Cristo en el mundo. Por ningún motivo hablo de vivir desenfrenadamente, sino que tomemos en serio la Encarnación y la Cruz de Dios en este mundo.

Jesucristo, cuando vino a este mundo, no se identificó con quienes podían considerarse a sí mismos como el trigo, sino que se juntó con la cizaña. Así mismo, fue condenado y crucificado como cizaña. Aunque existiera la posibilidad de que toda la cizaña crucificada anteriormente haya sido efectivamente cizaña, aquí ha sido arrancada y crucificada 1 plantita de trigo.

Jesucristo, cuando vino a este mundo, se juntó con la cizaña y fue crucificado como cizaña. Así mismo, cada vez que juzgamos estamos crucificando a Cristo mismo y no hemos de sorprendernos cuando nos toque escuchar: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis."

lunes, 24 de julio de 2017

Apóstol Pablo: machista, misógino y opresor


La sociedad occidental en la que vivimos aún no supera las ideas de superioridad del hombre sobre la mujer. Es penoso evidenciar en lo económico, como los sueldos de personas que realizan el mismo trabajo varía tanto sólo por haber nacido con genitales diferentes. No podemos dejar de mencionar el aspecto social en cuanto a: tratos, miradas, insinuaciones, y una larga lista de cosas que día a día padecen las mujeres porque los del sexo opuesto, no saben dominar su salvaje masculinidad. Este fenómeno discriminatorio, es también parte de nuestras congregaciones y, en definitiva, de la vida de nuestros hermanos y hermanas. Es que el machismo está arraigado en nuestra cultura y eso no lo podemos negar.

Provengo de un trasfondo bautista. Hace aproximadamente un año, en medio de una búsqueda por mi identidad denominacional, me di cuenta que en el 2010 la Unión de Iglesias Bautistas de Chile (Ubach) había aprobado la ordenación pastoral de mujeres. Cuando leí eso se me produjeron sensaciones extrañas a la mente, fue casi a la par del momento en que me enteré que los bautistas chilenos habían firmado un documento en apoyo al gobierno militar en 1974, considerándolo como parte de la voluntad de Dios para nuestro pueblo. En fin. Pensaba en el sustento bíblico que había para hacer tal afirmación (que las mujeres pudieran pastorear) y en mi interior retumbaba 1° Corintios 14:34-35. Sin mucha instrucción teológica (en ese tiempo era muy bueno para leer la Biblia, sin importarme no comprender varias cosas), pero con un fuerte sentido común en cuanto a la igualdad en los géneros, decidí aceptar aquella medida y apoyarla. Sin duda, ese no es el único pasaje que puede atentar contra la dignidad de la mujer si es mal interpretado; existen otros más que pudieran usarse (y se han usado), pero dada la extensión de esta publicación, me limitaré a considerar sólo este texto. Así, desde aquel momento hasta ahora, después de haberme cambiado de carrera (de ingeniería a sociología) y compatibilizar mis estudios universitarios con estudios teológicos, me atrevo a esbozar con la ayuda de algunos eruditos, una explicación sobre dicho pasaje.

El texto aludido expresa:
Guarden las mujeres silencio en la iglesia, pues no les está permitido hablar. Que estén sumisas, como lo establece la ley. Si quieren saber algo, que se lo pregunten en casa a sus esposos; porque no está bien visto que una mujer hable en la iglesia.
1 Corintios 14:34-35 Nueva Versión Internacional (NVI)

Algunos autores piadosos señalan que lo que Pablo escribe, lo hace en conciencia a lo que ocurría en esa realidad cultural específica. Y es que, según ellos, las mujeres estaban en desventaja en cuanto a instrucción con el varón. Por tanto, el apóstol busca igualar los niveles de conocimiento en un lugar privado y personalizado (Bortolini, 2007). Así mismo, la carta declara:
En cambio, toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra al que es su cabeza; es como si estuviera rasurada.  Si la mujer no se cubre la cabeza, que se corte también el cabello; pero, si es vergonzoso para la mujer tener el pelo corto o la cabeza rasurada, que se la cubra.
1 Corintios 11:5-6 Nueva Versión Internacional (NVI)

Es decir, entrega instrucciones para que la mujer profetice, ejerza su don o carisma en público, en la congregación. La sugerencia puede parecernos escandalosa, no obstante, el propósito es diferenciar a las mujeres cristianas de las paganas para protegerlas de potenciales ataques. Nos preguntamos entonces ¿Qué quiso decir Pablo? Parece que el Apóstol se marea en su explicación rabínica en aquellos pasajes que preceden o suceden a la última cita. Por otro lado, si interpretamos que la mujer sólo por ser mujer no puede hablar en la congregación, estaríamos contradiciendo una afirmación previa de Pablo en Gálatas, donde afirma la igualdad entre todas las personas:
Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.
Gálatas 3:28 Nueva Versión Internacional (NVI)

Otros más drásticos acuden a la denominada crítica textual. Bajo la cual sostienen que el pasaje de 1° Corintios es una nota al margen que con el tiempo se fue incorporando al texto de Pablo (Hanks, 2012). Esta práctica explicativa era común en los manuscritos y muchos eruditos en el área sostienen como válida esta hipótesis. El autor, mantiene esta última postura. Sin embargo, lo que basta rescatar es que sea cual sea el motivo por el cual ese pasaje y otros más están ahí, responden una realidad cultural específica. Así hoy no exigiríamos a las mujeres usar velos y cubrir sus cabezas para entrar a nuestras iglesias o predicar; por decirlo menos, nos parecería ridículo.

En conclusión, Pablo es machista, misógino y opresor si lo leemos con nuestros lentes (prejuicios) y nada más. Me refiero a que no acudimos a la ayuda de herramientas bíblico-teológicas que se intentaron exponer en éste artículo y además no identificamos aquellas ideas preconcebidas que tenemos de sobre Pablo o de la Biblia en general. Es comprensible que quizá a veces no tengamos todos los medios para acceder a ciertas herramientas, pero si estás leyendo esto es porque tienes algún aparato digital que te permite hacerlo y conexión a internet, esas dos cosas son suficientes para navegar por la web y descubrir un sinfín de materiales disponibles. Por cierto, hay que tener cuidado con la calidad (veracidad) de lo que leemos, pero también en las redes sociales hay grupos y foros que permiten orientar nuestras búsquedas. Finalmente, en nuestras congregaciones también están nuestros pastores, diáconos o hermanos que pueden ayudarnos a conocer ciertos asuntos de la escritura.

No entendemos que el evangelio de Jesús y la verdad que Dios (Yavé) transmite a los israelitas es un mensaje LIBERADOR en el más amplio sentido de la palabra. !Vaya que nos cuesta, justamente, por nuestros prejuicios religiosos!. Por eso, en esta ocasión quiero desafiar a los lectores a no hacer una lectura ingenua y literalista de la Biblia. Les animo a reflexionarla con mayor profundidad, altura de miras y a buscar más allá de lo que nos señala la letra de la traducción que decidimos ocupar.

Referencias:

Bartolini, J. (2007). Introducción a san Pablo y sus cartas. Bogotá, Colombia: San Pablo.

Hanks, T. (2012). El Evangelio Subversivo. Bogotá: Colombia: Clie.

miércoles, 19 de julio de 2017

¿Cómo comunicar el evangelio? Una propuesta encarnacional para tiempos posmodernos

¿Cómo comunicar el evangelio en un mundo actual, un mundo adulto, mayor de edad, que ya no necesita de Dios? Esta pregunta estuvo presente todo el semestre en el ramo de Comunicaciones de la Comunidad Teológica Evangélica de Chile, Sede Concepción. En paralelo a las distintas unidades del ramo, estuvimos leyendo el libro de Roger Lenaers, traducido y editado por Manuel Ossa, “Otro cristianismo es posible: Fe en lenguaje de modernidad”. Leímos otros textos relacionados al tema, incluyendo una reflexión sobre los escritos de Dietrich Bonhoeffer en la cárcel: ¿Cómo hablar de Dios sin religión?[1]

Mi respuesta es la siguiente: la comunicación del evangelio ha de ser ENCARNACIONAL. Hemos de ser, como comunidad de discípulos, una HERMENÉUTICA VIVA del evangelio. Respondo desde mi postura luterana y bonhoefferiana, desde un enfoque misional.

Me es relevante apuntar que la posmodernidad muestra un panorama muy distinto a lo que Lenaers y Bonhoeffer plantean, pues la religiosidad no ha disminuido, sino que ha aumentado. No trataré de camuflar mi crítica contra Lenaers. Así mismo, refutaré la pretensión de colocar a Bonhoeffer en su misma línea. Veo en Bonhoeffer un tremendo aporte para corrientes como la misión integral y otras que entienden la posmodernidad como una poscristiandad, que a su vez implica una des-occidentalización y una des-racionalización del cristianismo.

“Otro cristianismo de Lenaers” vs “Un cristianismo sin religión de Bonhoeffer”

Lenaers comienza indicando algo que considero muy cierto, que el lenguaje y la comunicación no se limitan a lo hablado, sino que abarca nuestras doctrinas, celebraciones y estructuras. El lenguaje y la comunicación abarcan todo lo que somos, y eso es crucial para mi propuesta.

Luego comenta, considerando siempre su contexto católico-romano y europeo, que el lenguaje de la iglesia no comunica nada al mundo actual, y que aquello se ve reflejado en las tensiones entre conservadores y progresistas, en la decreciente influencia de la iglesia y en los templos cada vez más vacíos. Ante esto considera que es necesario actualizar el lenguaje, cambiar el envoltorio del producto, y que lo principal para aquello es reconocer la autonomía del mundo y despedirse de la heteronomía (la idea de que este mundo se es regido por otro mundo celestial o por un Dios de aquel mundo), y caricaturiza el cristianismo actual como una religión con la que buscamos comprarnos el favor de un Dios tirano. Lenaers habla de actualizar ese cristianismo proponiendo una teonomía, que sería la reconciliación entre la autonomía del ser humano y la fe en Dios: “Quien piensa en términos teonómicos, confiesa a Dios como la más profunda esencia de todas la cosas y por ello también como la ley interna del cosmos y de la humanidad”[2].

Luego de esto, comienza a reformular la doctrina desde la perspectiva teonómica, que sería una perspectiva optimista del humano y su desarrollo, negando toda intervención divina científicamente inexplicable, con un exacerbado evolucionismo y antropocentrismo. Se suma a los intentos liberales del siglo XIX de explicar o desmentir los milagros, la revelación divina en la Biblia, la personalidad de Dios, la divinidad de Jesús, su concepción virginal, su resurrección y nuestra esperanza de resurrección, la ascensión y su segunda venida, etc. Yo hubiese esperado que luego de las guerras mundiales, de la crítica de Barth a los liberales, y del desarrollo en la ciencia hermenéutica, esas pretensiones hubiesen quedado superadas.

En su crítica a la religión, Lenaers comparte varios puntos con Bonhoeffer, que yo considero extremadamente relevantes, como lo son la crítica a la “extramundanidad”, al status de privilegio que la religión se arroga, y al Deus ex machina o “Dios tapa hoyos” que termina siendo cada vez más irrelevante. Sin embargo, Lenaers y Bonhoeffer caminan por veredas contrarias. Lenaers, en un teocentrismo impersonal, niega toda posibilidad de autorrevelación de Dios, reduciendo la revelación a lo que las mismas personas han concluido en su búsqueda natural de lo divino. Tiene un concepto liberal de religión y busca actualizar esta religión cristiana, para que la Iglesia Católica Romana no pierda su influencia o vigencia. Bonhoeffer, en cambio, niega toda posibilidad de acercarse a Dios por la religiosidad o virtud humana, habiendo un solo camino hacia Dios, que es el camino de Dios autorrevelándose a nosotros: Jesucristo. Bonhoeffer no quiere actualizar la “religión cristiana”, sino que rechazar la religión, retomando la noción de Lutero al diferenciar la “religión natural” de la fe auténtica y cristocéntrica. El “cristianismo sin religión” de Bonhoeffer es un llamado a dejar de aferrarse a las construcciones humanas sobre Dios (usadas muchas veces para justificar las propias pretensiones de poder) y seguir a la persona de Jesucristo encarnada y crucificada, tomando en serio su sufrimiento en el mundo.

Esta diferencia entre entender, por una parte, la religión como un sentimiento humano hacia lo trascendente y, por otra parte, entender la fe como una autorrevelación de Dios, sería la línea divisoria entre los liberales y los barthianos. Lenaers está claramente en la vereda liberal y Bonhoeffer claramente en la vereda barthiana.

Pese a lo anterior, muchos se han esforzado por mostrar una imagen liberal de Bonhoeffer, entre los que destacan John A.T. Robinson[3] en Inglaterra y Harvey Cox en USA[4]. Éste último hace una apología de la secularización a partir de Bonhoeffer. Gustavo Gutierrez, considerado padre de la teología de la liberación, también muestra a Bonhoeffer como su precursor, a partir de lo cual muchos han visto en Bonhoeffer a un revolucionario. Barth se pronunciaba a esto de forma anticipada, advirtiendo sobre “la injusticia que se le hace al repentinamente ponerlo en la misma línea de Tillich y Bultmann”[5]

En cuanto al secularismo, sería provechoso recordar las palabras de Bonhoeffer en su conferencia pública el 19 de noviembre de 1932: “Somos ‘trasmundanos’ o somos ‘secularistas’; pero eso quiere decir, que no creemos en el reino de Dios. Somos enemigos de la tierra porque quisiéramos ser mejores que ella, o somos enemigos de Dios porque nos roba la tierra, nuestra madre. […] ¡No seáis ‘trasmundanos’, sino que sed fuertes! […] ¡Haceos débiles en el mundo, y dejad que Dios sea el Señor! Y es que tanto el ‘trasmundanismo’ como el ‘secularismo’ no son sino dos caras de la misma cuestión: la falta de fe en el reino de Dios. No cree el que huye del mundo, buscándolo allí donde no está su trabajo, ni cree el que piensa que debe erigirlo como un reino del mundo.”[6]

En cuanto a la actualización del cristianismo, sería provechoso recordar otra conferencia en 1935 sobre “La actualización de textos neotestamentarios”. Recordemos que la teología liberal también fue fundamento para los grandes adversarios de Bonhoeffer y el resto de la Iglesia Confesante (Bekenende Kirche). Los Cristianos Alemanes (Deutsche Christen) buscaban presentar un cristianismo depurado de todo lo relacionado a los judíos. Eso también implicaba una Biblia depurada. No solo depurada de lo que era judío, sino que también “actualizando su lenguaje” a la ciencia moderna, al biologismo nacionalsocialista, para poder llegar al “hombre moderno”. Ante esto, la charla de Bonhoeffer presenta la siguiente disyuntiva: “La cuestión de volver contemporáneo el mensaje del Nuevo Testamento puede significar dos cosas. O bien se quiere decir que el mensaje cristiano tiene que justificarse ante el mundo contemporáneo, y que en ese sentido tiene que mostrarse capaz de una actualización, o bien se quiere decir que el mundo contemporáneo tiene que justificarse ante el mensaje bíblico, y que para eso este mensaje tiene que volverse actual. Aquellos que plantean hoy esta pregunta por la ‘actualización’ con tan insólita urgencia, como la principal tarea de la teología, siempre están hablando en el primero de estos dos sentidos. […] así uno se compra un cristianismo útil, domesticado.”[7] Dietrich Bonhoeffer propone que la mejor actualización es la fiel traducción y exposición de la Biblia. “Es curioso que aún persista la opinión de que hay que añadir a la exposición del texto algo más, algo presuntamente más concreto. ¿Pero qué podría ser más concreto que ciertos capítulos del Apocalipsis, de los profetas, del sermón del monte o de la historia del buen samaritano? […] ¿No es acaso eso lo impresionante de nuestra época, que basta tomar cualquier texto y exponerlo de modo claro, agudo y pertinente a la materia, y que con eso ya está ‘actualizado’?”[8] Bonhoeffer insiste también en que se ha de leer la totalidad de la Biblia, como un todo, criticando la práctica liberal de distinguir entre ‘palabras humanas’ y ‘palabras divinas’. De todas formas, Bonhoeffer concedía un lugar a la crítica bíblica moderna, pero pone la llana exposición ‘ingenua’ por sobre la crítica.[9]

Sería bueno considerar todo esto cuando reflexionamos sobre “cristianismo sin religión” e “interpretación no religiosa de los términos bíblicos”. Aunque no falta quien argumente hablando de un quiebre en Bonhoeffer, viendo que en sus cartas de la cárcel, en sus últimos 2 años de vida, está renegando de su obra. Esta idea me parece descabellada. La idea del quiebre ya no tiene lugar y la continuidad en el pensamiento de Bonhoffer no está en discusión, gracias a la biografía de Bethge en el plano vivencial y a la obra de Feil (1971) respecto a su pensamiento teológico. Sin mencionar a otros cercanos, estudiantes y académicos que también refutan la idea del quiebre. Yo diría que basta con leer su obra con seriedad, en vez de dejarse llevar por reflexiones de terceros sobre citas sueltas. Me parece pertinente citar a Frits de Lange[10]:
“Bonhoeffer deja atrás esta fase de su vida [en la que podría tener pretensiones de una ‘vida santa’] sin abandonar la perspectiva de la fe que desarrolla en El Precio de la Gracia. Cuando dice: “Hoy puedo ver los peligros en ese libro, aunque aún mantengo lo que escribí[11], hace imposible considerar el periodo de El Precio de la Gracia como un desvío muerto en su camino desde ‘la iglesia’ hacia ‘el mundo’ en los ojos del último Bonhoeffer (Hanfried Müller). Más bien da argumento para responder a la cuestión de su ‘continuidad/discontinuidad’ en el desarrollo de la teología de Bonhoeffer de forma más dialéctica (con Von Weizsäcker)[12], en términos de un progreso de ideas que llegan a la madurez. Profundización y enriquecimiento en vez de quiebre y despedida.”

Posmodernidad y poscristiandad

El fenómeno de la posmodernidad es muy discutido y necesitaremos de varias décadas o siglos más para que los historiadores la describan y cataloguen. Sin embargo, me referiré a la comprensión que la “iglesia emergente” ha asumido de la posmodernidad, que es la corriente cristiana que más enfatiza en lo posmoderno. Según Patrick Franklin[13], la iglesia emergente abraza los siguientes aspectos de la posmodernidad: 1) La posmodernidad niega la verdad absoluta (o nuestro acceso a ella) y la objetividad del conocimiento, especialmente el concepto del observador desapasionado. 2) En vez de un optimismo moderno sobre la verdad (su bondad inherente, su tendencia hacia la sistemización y la claridad), el posmodernismo es escéptico de las meta-narrativas o reivindicaciones ‘totalizantes’, prefiriendo la paradoja y las diferencias. Se prefieren las metáforas sobre las proposiciones, así como se prefieren las narrativas sobre las sistematizaciones. 3) En la modernidad la verdad es accesible para el individuo a través de métodos racionales, en oposición a la tradición y la revelación, mientras que para el posmodernismo la ‘verdad’ se discierne a través de experiencias humanas compartidas. Es relacional, culturalmente tolerante y no-jerárquica. 4) Mientas que la modernidad es escéptica ante lo sobrenatural (es decir… ¿Dios existe?), el posmodernismo está abierto a la espiritualidad, al ritual y al misticismo (es decir… ¿cuál Dios(a)?). En la modernidad el misterio debe resolverse, pero en la posmodernidad el misterio es bien recibido y celebrado. 5) La metodología moderna insiste en la compartamentalización y la especialización, mientras que el posmodernismo enfatiza la integración, lo interdisciplinar y la interconexión de la vida. La modernidad tiende al dualismo (privado/público, espíritu/cuerpo, etc.), mientras que la posmodernidad abraza la tensión (nunca uno o el otro, sino que ambos).

Junto a todo esto está la crítica a la cristiandad, que nace del constantinismo y la teología del dominio católica-romana, que tanto romanos como evangelicales de influencia estadounidense tratan de preservar. Sin embargo, la cristiandad o era constantiniana empezaría a sucumbir a fines del siglo XX. Cuando hablo de cristiandad me refiero a la cultura occidental, entendida como cultura cristiana bajo el tutelaje de la iglesia. Si bien romanos y evangelicales buscan preservar el tutelaje de la iglesia sobre la cultura occidental, los liberales secularizadores también proponen la religión cristiana como base de la cultura occidental, no con el tutelaje de la iglesia, sino que bajo el tutelaje del Estado y diseminada en los valores y la ética de Jesús. Como diría Bonhoeffer, dos caras de la misma cuestión.

La teología luterana de la cruz, con su crítica a la razón, nos hace ver que Jesús no buscó una teocracia judía ni una cristiandad teocrática, sino que “proclamó una forma distinta de revolución, una en que el poder de Dios es demostrado a través de la debilidad, el amor, la sanidad, el perdón y la reconciliación. Este reino opera subversiva y sacrificialmente, no a través del poder y prestigio humanos”.[14] A esto mismo se refiere Bonhoeffer cuando critica la religión y la existencia de ese Dios glorioso y poderoso que viene a salvarnos, cual genio a nuestras órdenes. En la cruz está el Dios que nos abandona, pero que al mismo tiempo corre nuestra misma suerte y muere por nosotros, muestra máxima de su encarnación y su amor por nosotros. Como diría Pablo, ciertamente tropezadero para los religiosos que piden señales, ciertamente necio para los secularistas que piden sabiduría, pero los llamados ven en Cristo crucificado el poder de Dios y la sabiduría de Dios (1Cor.1:18-31).

Para profundizar en esta línea, recomiendo leer la obra de Matthew Kirkpatrick, especialmente la publicación llamada “Ataque a la cristiandad en un mundo mayor de edad: Kierkegaard, Bonhoeffer y la pregunta sobre un ‘cristianismo sin religión’”. [15]

Así mismo, me parece pertinente criticar la soberbia con que iglesias históricas y la academia han visto el pentecostalismo. Como diría Opoku Onyinah, presidente del Concilio Pentecostal y Carismático de Ghana, sobre la interacción entre culturas y el cristianismo africano y la posmodernidad: “es una nueva forma de cristianismo […] que ahora también está presente en occidente”[16]. El pentecostalismo, especialmente en su faceta en el mundo no occidental, es una fe posmoderna. Grandberg lo ilustra diciendo: “un evangelical quiere saber en qué crees, mientras que un pentecostal quiere escuchar tu historia espiritual”. Claramente resulta una simplificación, especialmente al ver cuánta influencia evangelical y fundamentalista tiene el pentecostalismo occidental, pero podemos decir que el pentecostalismo encarna un énfasis en lo narrativo y ve la realidad en las experiencias espirituales, desafiando la lógica y el racionalismo de la cultura occidental moderna.

Opoku Onyinah insiste en la relevancia que tiene creer en los milagros para la cultura posmoderna. ¡El evangelio debe ser encarnacional! Debes tocarlo, saborearlo, sentirlo. Eso también implica un desenvolvimiento activo en las artes y la cultura, el uso pleno de la tecnología y redes sociales, así como envolvimiento en política.

En los medios sociales puedo ver una informal pero creativa teología que llega a miles, a través de foros, memes cristianos, teoficciones y teografías[17]. También abunda la música en múltiples estilos, las dramatizaciones bíblicas, el cine, así como la diversificación de la liturgia y el compromiso con el prójimo y el que tiene necesidad, incluyendo las marchas y todo tipo de manifestaciones y activismo pacifista. Puede que simplemente estemos muy fragmentados y con nuestros corazones curvados sobre nosotros mimos, como para nutrirnos de todo lo que está aconteciendo impulsado por la multiforme gracia del Espíritu.

Ese evangelio multiforme y palpable podemos verlo también en otros cristianismos pietistas, así como en el cristianismo ortodoxo oriental. Como luterano también toco, saboreo y siento la Palabra hecha carne en la Santa Cena, que me habla de un Cristo que sigue encarnándose en medio nuestro, que existe en forma de comunidad y en aquellos que nos necesitan.

Una eclesiología misional y encarnacional, una hermenéutica viva

Me quiero limitar ahora a mostrar mi apoyo a la propuesta de Patrick Franklin[18], de entender la eclesiología de Bonhoeffer como una eclesiología misional. Esto es, no entender la misión como una tarea de la Iglesia, sino que como la esencia misma de la Iglesia. No es que Dios le haya dado una misión a la Iglesia, sino que creó una Iglesia para su misión. La Iglesia ES misión y la misión significa SER una comunidad de discípulos enviada al mundo. Esto se basa en la naturaleza relacional y ‘enviadora’ de Dios. Él mismo está comprometido con la misión en el mundo y viene a él. Envía a su hijo, encarnándose en Él, y así mismo nos envía a nosotros con el amoroso poder del Espíritu Santo, encarnándose en nosotros. La Palabra hecha carne, Jesucristo, existe en la comunidad de discípulos que, en su vida comunitaria, son la viva hermenéutica del evangelio.

Dios no se comunica por raciocinios ni a través de métodos ni religiones, sino solo a través del encuentro personal en Jesucristo a través de la historia y de la vida. Hay que entender los límites del lenguaje, como diría Ludwig Wittgenstein (1889-1951). Vuelvo a citar a Frits de Lange[19]:
 "Puedo decir con veracidad sobre mi propia vida, que sobre el evangelio he aprendido mucho menos del estudio de la teología, que de las vidas de personas santas. En parte, esto refleja la estructura narrativa del evangelio cristiano. Las verdades del cristianismo son verificadas en el testimonio vivo y no en el silogismo lógico."

Este sería el resumen general de lo que implica esta eclesiología misional, según lo propuesto por Patrick Franklin, dentro de lo que yo englobo todo lo expuesto en este ensayo: 1) La Iglesia proclama y encarna el evangelio; 2) la Iglesia practica un "cristianismo sin religión"; y 3) La Iglesia existe-para-otros, siguiendo a Jesucristo como “hombre-para-otros” en el mundo.

Y para cerrar quiero volver a la pregunta primera: ¿Cómo comunicar el evangelio en un mundo actual, un mundo adulto, mayor de edad, que ya no necesita de Dios? ¿Cómo hablar de Dios sin religión? Respondo con las palabras del hermano François, de la Comunidad de Taizé[20]:
“¿Cómo hablaremos entonces de Cristo hoy? Bonhoeffer responde: a través de nuestra vida. Es impresionante ver cómo describe el futuro a su ahijado: «Llegará el día en que quizá será imposible hablar abiertamente; pero rezaremos, haremos lo que es justo. Y llegará el tiempo de Dios». Bonhoeffer cree que el lenguaje necesario nos será dado por la vida. Todos podemos sentir hoy, incluso respecto a quienes están más cerca de nosotros, una gran dificultad para hablar de la redención por Cristo, de la vida después de la muerte o, más aún, de la Trinidad. Todo eso se encuentra tan lejos para la gente que, en cierto sentido, ya no necesita de Dios. ¿Cómo tener la confianza de que, si nuestras vidas están enraizadas en Dios, el lenguaje nos será dado? No nos será dado si disminuimos el Evangelio. No, el lenguaje nos será dado si vivimos verdaderamente de él.”




[1] Dietrich Bonhoeffer, Seigneur des non-religieux, Études 3943(2001)371-382, traducido y condensado por Márius SALA.
[2] Roger Lenaers, Otro Cristianismo es posible. Fe en lenguaje de modernidad, Editorial Abya Yala 2008. pág.25.
[3] John A.T. Robinson, Honesto para con Dios (1963)
[4] Harvey Cox, La ciudad secular (1965)
[5] Bath(1971:122), extraído como cita del libro de Manfred Svensson “Vida y pensamiento de Dietrich Bonhoeffer: Resistencia y Gracia Cara”.
[6] Dietrich Bonhoeffer, Dein Reich komme, conferencia en Berlin, 1932. Traducido por Wilfred Faber, 1992, versión 2.4 (Mayo 2011) www.venga-tu-reino.blogspot.com
[7] DBW XIV, 399-401. Illegale Theologenausbildung: Finkenwalde 1935-1937. Traducido por Manfred Svensson. Este párrafo sobre la charla en 1935 “La actualización de textos neotestamentarios” lo extraigo casi textual del libro de Svensson, Vida y pensamiento de Dietrich Bonhoeffer. Resistencia y gracia cara, Editorial CLIE 2011, pág. 174.
[8] ídem, 410-411.
[9] Nuevamente, estoy parafraseando casi textualmente a Manfred Svensson, Vida y pensamiento de Dietrich Bonhoeffer. Resistencia y gracia cara, Editorial CLIE 2011, pág. 178.
[10] Frits de Lange, Saint Bonhoeffer? Dietrich Bonhoeffer and the Paradox of Sainthood, traducción mía. Última revisión el 16/07/2017 en: https://www.academia.edu/5900357/Saint_Bonhoeffer_Dietrich_Bonhoeffer_and_the_Paradox_of_Sainthood
[11] Carta del 20 de Julio de 1944, citada por Frits de Lange
[12] Carl Friedrich von Weizsäcker, Gedanken eines Nichttheologen zur theologische Entwicklung Dietrich Bonhoeffers’, in Hans Pfeifer (ed.), Genf 76. Ein Bonhoeffer-Symposion, Chr. Kaiser München 1976, 29 –50,  43.
[13] Patrick S. Franklin, John Wesley in conversation with the emerging church, McMaster Divinity College (2008), pág.3.
[14] Referecia que hace Patrick Franklin a la obra de McLarren “The Secret Message of Jesus” en, John Wesley in conversation with the emerging church, McMaster Divinity College (2008), pág.7. No puedo sino ver en esta descripción una muestra de la teología de la cruz de Lutero.
[15] Matthew Kirkpatrick, Attacks on Christendom in a World Come of Age: Kierkegaard, Bonhoeffer, and the question of “Religionless Christianity”. Princeton Theological Monographs. Eugene, OR: Pickwick Publications (2011).
[16] Mi fuente es Wes Grandberg-Michaelson, tutor de From Tomes Square to Timbuktu: The Post-Christian West Meets the Non-Western Church. Publicó sobre el pentecostalismo como religión posmoderna en Sojouners, última revisión el 17/07/2017: https://sojo.net/articles/pentecostalism-postmodern-culture
[17] En la Comunidad Teológica Evangélica tenemos a un grande que puede enseñarnos sobre cómo comunicar el evangelio en la actualidad, nuestro compañero el pastor Francisco Pincheira.
[18] Patrick Franklin, Bonhoeffer’s Missional Ecclesiology, McMaster Divinity College, 2007-2008. Traducido por mi persona en https://protestayfe.blogspot.cl/2017/05/la-eclesiologia-misional-de-bonhoeffer.html.
[19] Frits de Lange, Saint Bonhoeffer? Dietrich Bonhoeffer and the Paradox of Sainthood, traducción mía. Última revisión el 16/07/2017 en: https://www.academia.edu/5900357/Saint_Bonhoeffer_Dietrich_Bonhoeffer_and_the_Paradox_of_Sainthood
[20] Hermano François de Taizé. Un Retrato. La actualidad de Dietrich Bonhoeffer (1906-1945). Última actualización el 22 de junio de 2007: http://www.taize.fr/es_article4891.html